martes, 8 de febrero de 2011

Un antihéroes bocaza



Botchan

Natsume Sōseki

Impedimenta

1906

«Los personajes de Sōseki nos ofrecen una nueva definición de lo que es el Humanismo.»
Kenzaburo Oé


¿Renunciarías a un aumento de sueldo porque crees que tu superior es una mala persona? ¡Buf! Difícil cuestión para muchos de nosotros, pero no para Botchan. Botchan renuncia. Botchan cree en el honor, tiene muy claro lo que está bien y lo que está mal y su inmensa bocaza le impide callárselo. Es impetuoso, sincero, ingenuo y glotón. Botchan es un encantador antihéroe y la novela de su mismo título, hilarante. Increíble cuando descubres que una obra tan divertida tiene un siglo. Increíble cuando descubres que antes de que se escribiera, la literatura japonesa era algo muy, muy diferente.

Hay un antes y un después de Natsume Sōseki. Es el padre de la literatura moderna nipona. Un hito. Su figura es tan importante que encontramos su efigie en los billetes de mil yenes, los más usados en Japón. Lo más importante en él es el lenguaje: nadie en Japón había escrito antes como se hablaba. De hecho Natsume Sōseki tuvo que investigar nuevas fórmulas gramaticales y su novela, que hoy se lee con frescura y fluidez, supuso toda una revolución. Tampoco existía la figura del individualismo antes de Sōseki: no existía el “yo”. Y aparece Sōseki y escribe Yo, el gato, su primera novela, y luego Botchan. Aquí todo es subjetivo, por primera vez en Japón aparece la narración en primera persona. El público estaba ávido de leer y el éxito fue fulgurante e inmediato.

Es una lectura sencilla, muy divertida, pero que oculta una reflexión sobre la hipocresía, la envidia y las extrañas relaciones que entablamos los adultos. Con todos esos ingredientes, no es de extrañar que la obra de Natsume Sōseki lleve un siglo entre las novelas modernas más leídas de Japón. Tantos años después de ser escrita, Botchan es una novela que uno puede recomendar a cualquier lector, seguro de acertar.